Del color de la arcilla
al negro obsidiana vivo.
Desliza hacia abajo para contemplar la milenaria transmutación de San Bartolo Coyotepec, Oaxaca. El jarrón que ves ante ti no posee pintura ni esmaltes: su tono negro profundo nace de la ausencia total de oxígeno en hornos subterráneos de dos bocas y del bruñido paciente con cantos de cuarzo de río.
Mina de San Bartolo Coyotepec
La arcilla es extraída de las profundidades de Coyotepec, amasada descalza y modelada sobre dos platos cóncavos de barro.

Esculturas, Jarrones & Alhajeros de Barro Negro
Cada pieza es una joya alfarera única, moldeada a mano y sometida a la alquimia del fuego ahumado. Entregadas en mano en Monterrey bajo servicio Concierge privado con certificado de autenticidad.

Jarrón Monumental de Dos Asas con Calado Zapoteca
Pieza magistral de gran formato. Sus grecas y espirales caladas simbolizan la serpiente emplumada y el movimiento eterno del sol. Posee un brillo metálico bruñido que parece obsidiana sólida sin usar ningún barniz químico.

Alhajero Ceremonial con Tapa de Flor Solar
Cofre ceremonial con calado caligráfico calado que permite airear resinas o proteger objetos sagrados. El contraste entre el bruñido de espejo exterior y el interior ahumado es sublime.

Escultura Nahual Jaguar en Furia Silenciosa
Imponente escultura de jaguar en posición de acecho. Cada roseta y cada músculo han sido pulidos con piedra de cuarzo antes del secado al cuero, logrando un lustre carbón intenso de presencia magnética.

Cántaro Esférico con Encaje Calado Ancestral
Cántaro globular de cuello ancho y base esbelta. El cuerpo está revestido por una red de calado que asemeja encaje textil zapoteco, coronado por un cuello bruñido en brillo espejo.
La Alquimia del Fuego sin Oxígeno
A diferencia de la alfarería común cocida a cielo abierto, el barro negro debe su color a una técnica prehispánica perfeccionada en el siglo XX: al alcanzar los 800 °C en el horno de dos bocas, se tapan por completo las chimeneas y entradas de aire con lodo húmedo. La leña humeante, desprovista de oxígeno, satura la arcilla con partículas de carbono, tiñéndola hasta su núcleo de un negro carbón indeleble.